
Pasada la gala de los Grammy 2012, que será recordada por el triunfo de Adele que se llevó seis premios y por haber estado dedicado a Whitney Houston, todavía muchos se preguntan en que consistió la actuación “satánica” que ofreció la cantante Nicki Minaj y que de hecho acudió al evento acompañada de un hombre vestido de cura.
La actuación, que era una representación al estilo la película El Exorcista con una poseída Nicki Minaj sobre el escenario ha provocado las críticas de varios grupos católicos.
En un comentario realizado en la página web del grupo Catholic League, su presidente, Bill Donohue, calificó la actuación de la trinitense Nicki Minaj de un “ataque” al catolicismo marcado por las connotaciones sexuales y con el beneplácito de la entidad que concede los galardones.
“Nada de esto fue un accidente y todo estuvo aprobado por la Academia de la Grabación. Si Minaj está poseída es seguramente una pregunta abierta, pero no cabe duda de la irresponsabilidad de la Academia de la Grabación. Nunca permitirían a un artista insultar el judaísmo o el islam”, aseguró.
“Seguramente la parte más vulgar fue la declaración sexual que mostró a una bailarina ligera de ropa estirándose hacia atrás mientras que un monaguillo se arrodillaba entre sus piernas para rezar”, dijo molesto Donohue.