
Parece que a Madonna poco le importa lo que digan los que crítican su exceso de músculo y que le acusan de sufrir vigorexia, enfermedad que sufren los que se obsesionan con el culto al cuerpo, ya que recientemente ha defendido su cuerpo alegando que tantas horas en el escenario requiere que esté en forma.
A sus 51 años, Madonna parece decidida a mantener un cuerpo en la misma forma que cuando tenía treinta años menos. La cantante se machaca en el gimnasio para conseguir unos músculos desarrollados, que llaman la atención de aquellos que acusan a la artista de pasarse con sus ejercicios.
“Lo hago por razones estéticas y de salud. Si tengo que salir al escenario y saltar en un par de pantalones cortos, prefiero lucir bien; además cuando actúo soy como una atleta y tengo que estar en buena forma”, declaró Madonna en el programa de la televisión británica, GMTV.
“No me ha entrado el pánico, simplemente sé cuál es mi trabajo y que si quiero llevar la ropa que me apetezca prefiero tener buen aspecto”, sentenció la cantante a continuación. Así, queda claro que las críticas le resbalan y que, mientras ella se vea bien, seguirá con sus espartanas jornadas en el gimnasio.
Vía: Europapress