
Este es el cuento de nunca terminar, ahora te quiero ahora me separo y ahora no sé vivir sin ti. Es más o menos como se encuentra ahora la cantante de soul Amy Winehouse.
Hace pocas semanas que se hizo firme jurídicamente el divorcio entre Amy Winehouse y Blake Fielder-Civil, y éste ya ha revelado sus intenciones de pedirle matrimonio de nuevo pues aún la ama, dice.
Mientras tanto Amy anda desconsolada por los pasillos porque tampoco puede olvidar a Blake y según sus amistades. “Ni con unas copas de más se alegra, está inconsolable“.
Claro que la idea no gusta a los padres de Amy, que nunca han estado muy de acuerdo con la relación, pues culpan a Blake de los problemas de su hija con las drogas y el alcochol. “Amy tiene miedo a caer de nuevo en las drogas si vuelve con él”, señala Mitch Winehouse, el padre de la cantante.
Vía: Gente