
La prensa chilena no ha dejado de criticar el “playback” que no pasó desapercibido durante el concierto que ofreció la cantante estadounidense Britney Spears en Santiago, un espectáculo musical marcado por los “efectos visuales”, una potente escenografía y los cambios de vestuario de la princesa del pop.
Mucho fervor desatado por la cantante para las más de 40.000 personas congregadas en el Estadio Nacional de Santiago, que pese al abusivo uso del playback, es decir, el mover los labios fingiendo que se canta mientras suena una melodía pregrabada, hay que sumar la actuación con mínimos pasos muy estáticos en los bailes desplegados con movimientos muy puntuales.







