El próximo debut de la artista danesa de electro-pop, MØ, es titulado “No Mythologies to Follow”. Es un disco como así también es un diario, lleno de todas las ocurrencias emocionales aleatorias y caóticas que se podría experimentar en el día a día. Hay momentos de pura celebración y mariposas en el estómago y otros donde se muestra la intensidad de plano primal y el atractivo sexual junto a una espiadíta detrás de la cortina en momentos de sincera reflexión.
Lo último de este material de 12 canciones es “Don’t Wanna Dance”. Una pista que sin duda encuadra en la última categoría. Como lo hizo con “Never Wanna Know”, MØ, una vez más fuertemente despoja su sonido, evitando vibraciones de discoteca y sintetizadores ondulantes. Inspirado por partes iguales en soul y R&B, su voz suena como una versión dancehall de Nancy Sinatra, que irradia de buen humor cuando ella confiesa su amor por un niño con total simplicidad y un toque de kitsch.
En el clip, MØ y un grupo de sus mejores amigos lanzan una fiesta de baile interminable en un depósito de chatarra abandonado. Es un escenario ciertamente extraño para este tipo de reuniones sociales, pero para MØ cuadra bien, siendo siempre adaptable, peculiar y lo más importante, amante de la diversión.
