Finalmente el tan esperado disco de los británicos maestros del synth-pop está a la venta. ¿El resultado? Discutible. Lo primero que hay que destacar es que no se trata de un disco movido ni con canciones poperas electrónicas, sino todo lo contrario.
Los temas suelen ser tranquilos, llevados a ritmo por sintetizadores simples y marcados, con arreglos y guitarras de fondo con distorsiones sucias; una mezcla entre Sounds of the Universe y Black Celebration.
Para los fans de la banda les parecerá un buen disco, algo flojo, pero buen disco al fin; sin embargo, el nuevo público no se sentirá atraído en lo más mínimo, ya que las canciones se parecen entre sí, no poseen características únicas que las diferencien (a excepción de dos o tres canciones) y el ritmo del disco en general es lento, algo que dificulta un poco su promoción para oídos vírgenes en el sonido Depeche Mode.
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