Parece que a pesar de los más de tres meses desde que muriera Michael Jackson, éste sigue generando noticias en esta ocasión relacionadas precisamente con su fallecimiento y es que se revelado la autopsia que se le hizo y lejos de lo que se dijo en un principio parece que el cantante estaba sano.
Nadie niega que tuviera un problema con los calmantes y que de hecho el abuso de propofol fue la causa de su muerte, pero según la autopsia su salud no estaba para nada debilitada como se dijo nada más morir cuando se dijo que apenas pesaba 50 kilos.
De hecho la autopsia ha revelado que el cantante pesaba 62 kilos y que además tenía los labios y la boca tatuada, además de parte de la cabeza lo que disimulaba la calvicie que le provocó la quemadura que sufrió en la década de los 80.
El rey del pop tenía además numerosos pinchazos de inyecciones en los brazos, marcas y cicatrices fruto de sus operaciones de cirugía estética y de las sesiones de despigmentación, y una gran cicatriz en el hombro derecho.
Además, el cantante podría haber padecido artritis y sufría una inflamación crónica de los pulmones, problemas que, en principio, no le impedían hacer vida normal ni volver a los escenarios.
Vía| Yahoo
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